Libros
del Asteroide recuperó en abril de 2010 para el público del mercado español la
novela finalista del Premio Pulitzer de 1991: “Jernigan”, cuya reseña aparece
hoy por estos lares y que cosechó un éxito de crítica y de ventas bastante
unánime. La reseña de Jernigan, el libro de David
Gates, es todo un reto para quien la
realiza. Va a ser difícil no caer en el cinismo y acidez de su protagonista:
Peter Jernigan.
Reseña de Jernigan.
La
historia de Jernigan es la historia de tantos otros antihéroes o protagonistas no
canónicos americanos, el Ignatius J. Reilly de La conjura de los necios o el
Jack de Dura la lluvia que cae. Padre
de un adolescente, Danny, Peter es viudo y alcohólico, y el lector puede
sucumbir ante la tentación de pensar que existe una relación causal entre los
tres factores. Tiene poco más de 40 años, vive en un barrio residencial de New
Jersey y trabaja en el sector inmobiliario en Nueva York.
Peter Jernigan es un hombre al borde del abismo emocional y existencial. Después de una tragedia personal que lo deja fracturado, Jernigan se embarca en un viaje interno tumultuoso marcado por sus relaciones disfuncionales, la batalla contra sus demonios internos y sus intentos desesperados por encontrar significado en un mundo aparentemente indiferente.
Todo
parece que va a mejorar cuando es invitado a una barbacoa y comienza un romance
con la estrafalaria madre de la novia de su hijo, Martha Peretsky. Pero no va a
ser oro todo lo que reluce.
El
fracaso de Jernigan no se fragua sobre su alcoholismo, como dijo el propio
autor “sería simplista”. Su poco habitual manera de relacionarse con los demás
y la reciente muerte de su mujer lo arrastran a una tortuosa decadencia. Parece
que la muerte de Judith lo siga impregnando todo y su propio hijo no acaba de
ubicarse en el mundo.
La
trama, narrada con maestría por David Gates, se desenvuelve con una estructura
no lineal que refleja la mente fragmentada de Jernigan. Los eventos se
despliegan con un ritmo cuidadosamente medido, con altibajos que van desde el tedio
acompasado al estado anímico de su protagonista hasta una euforia vertiginosa.
Todo ello revela las capas de complejidad del protagonista a medida que se
avanza en su lectura y teje una tela de araña para el lector de la que es
difícil escapar. La historia se nutre de giros inesperados y revelaciones que
mantienen al lector intrigado y comprometido, y hasta simpatizando y
empatizando con la causa de este pobre desgraciado.
Y
es que Gates presenta a Peter Jernigan como un personaje profundamente
imperfecto y complejo, con sus luchas, arrepentimientos y destellos de
humanidad que oscilan entre la lucidez y lo miserable. Los personajes
secundarios también están hábilmente elaborados, cada uno aportando su propia
dimensión a la historia y sirviendo como espejos que reflejan diferentes
facetas del protagonista.
Como
se acaba de mencionar, los secundarios son la palanca que emplea el autor para
abordar temas muy duros, máxime teniendo en cuenta que la novela se publicó en
1991: abusos de padres a hijas, los sufridos por la novia de Danny, el suicidio
en adolescentes (cabe insistir que el libro data del año 1991), los problemas
derivados de la especulación inmobiliaria y las hipotecas (¿fue Gates un
profeta de la crisis de las subprimes?) o el poder de determinados
lobbies en los Estados Unidos de América, como el de las armas o las drogas.
Sin dejar de lado la compleja relación padres – hijos cuando se llega a la
adolescencia.
Pero,
sin duda, y volviendo a Jernigan, el fuerte de esta novela es su protagonista.
Peter, poco se le llama por su nombre de pila en el libro, es el activo que
sostiene la novela durante sus 364 páginas. Y lo hace narrando en primera
persona toda la historia, con una voz que razona, que piensa, pero que no se
autocensura, que se expone contando las barbaridades de un egocéntrico enfermo
de alcoholismo. Un alcohol que lo inunda todo pero que no es más que una salida
a todos sus males.
“Liquidé
el culo de ginebra que quedaba en la botella de litro -la noche debió de ser
tremenda- y abrí otra. Las de dos litros son más económicas, ya lo sé, pero eso
era muy de alcohólico. (También era muy de alcohólico preocuparse por si las
cosas eran muy de alcohólico). Así que seguía comprando botellas de litro, pero
de dos en dos, para no tener que volver tan a menudo.”
En
toda la historia hay drogas, personajes entrañables y amigos o familiares del
propio Jernigan que evolucionan, todo el mundo parece avanzar excepto Peter. El
Tío Fred, la historia de por qué se le conocía así, sus andanzas de joven y el
extraño viaje de Jernigan a Nueva York con la resaca adquirida en el
mismo.
La
relación del propio Jernigan con su padre, pintor algo estrafalario, del que
Jernigan reniega y se enternece a partes iguales. “Y es probable que, desde el mundo
de los espíritus, mi padre estuviera mirándome con regocijado desprecio”.
Pero
no sólo se reniega de la familia, también reniega de sus orígenes irlandeses,
algo poco común entre los norteamericanos. El viaje de Jernigan de la Gran
Manzana a Nueva Jersey es el de tantos otros que no pudieron cumplir el sueño
americano. La vida de nuestro antihéroe es, al fin y a la postre, la de tantos
otros fracasos.
Capítulo
a parta merece Martha Petersky, la novia de Jernigan, un personaje que es tan
frívolo como descuidado. Una mujer que hará parecer a Jernigan el bueno
de la pareja por momentos.
La
prosa de David Gates es afilada y directa, con un toque de ironía que subraya
las situaciones más sombrías del ser humano. Su estilo literario es descarnado,
sin abundar en adornos y con una autenticidad a la narrativa que hace que 33
años después no sea un libro obsoleto. La elección del lenguaje es rica en
matices, capturando la esencia del dolor, la pérdida y la búsqueda de
redención.
"Jernigan"
explora temas tan universales como la pérdida, el arrepentimiento, la soledad y
la búsqueda de significado en un mundo caótico. La novela invita a los lectores
a reflexionar sobre la fragilidad de la existencia humana y la capacidad de
reinventarse a pesar de las adversidades. Es un drama descarnado de esos que le
gusta a quien escribe esta reseña.
Estamos
ante una obra literaria impactante y conmovedora que desafía las convenciones
narrativas y al propio sueño americano y que se sumerge en universos cercanos a
lo infrahumano. David Gates logra crear un personaje que, a pesar de sus
imperfecciones, se convierte en un reflejo vívido de la condición humana. Esta
novela es notable y cautiva al lector con su profundidad emocional y su
perspicaz exploración de la psique humana. Sobra decir que recomiendo
fervientemente este libro.
Ficha técnica de Jernigan:
·
ISBN: 978-84-92663-17-0
·
Publicación: Abril,
2010 (1ª ed.)
·
Número páginas: 364
·
Idioma: Castellano
·
Idioma original: Inglés.
·
Editorial: Libros
del Asteroide.
Sobre el autor, David Gates.
David
Gates, nacido en 1947 en Clinton, Connecticut, experimentó diversos trabajos
después de enfrentar desafíos durante su paso por la universidad,
desempeñándose en roles que incluyeron profesor, músico, taxista y
recepcionista, mientras buscaba equilibrar su carrera artística.
En
1979, inició su trayectoria en Newsweek, donde eventualmente ascendió a
redactor jefe, contribuyendo hasta 2008 con enfoque en temas literarios y
musicales. Ha destacado como autor de cuentos, artículos y reportajes en
reconocidas revistas estadounidenses, además de desempeñarse como profesor en
varias universidades.
Su
obra literaria abarca dos novelas notables, "Jernigan" (1991),
finalista del Premio Pulitzer, y "Preston Falls" (1998), finalista
del National Book Critics’ Circle Award; así como la colección de relatos
"The Wonders of the Invisible World" (1999), también finalista del
National Book Critics’ Circle Award.
Buenas
noches y buena suerte.